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T-02

Pamela Romano : Poemas

cielo
(parte 1 en tres partes)

 

I

 

aclarece -es verdad-/ algo se sabe del sol:

y recuerdo que el sol es redondo según lo aprendimos
en esos primeros años de escuela en que se empezaba a reconocer
el perfil de las calles: sus nombres: sus veredas mugrientas
hasta dar con la arquitectura simplista de nuestra escuela / y claro

no lo es

imposible que sea redondo

 

 

II

 

aquí
hay algo de informidad o contrageometría / sino
cómo sería viable el secado de esas ropas con gancho
en las cuerdas flojas de los patios de este sector de la ciudad / aquí
donde se escucha -y eso ya advierte- una gota que cae
por su proximidad
o quizás apego amoroso al vacío /mínimamente

entonces aplaudir

aplaudir frente a esta proeza de lo mojado a lo seco
la forma de la no forma (extendida) que crepita y se festeja / y por eso mismo
a la primera oportunidad que se presente

leer en la tina:

extraviar toda compaginación numeración (hermoso caos

al alcance de las manos -realmente imperdible- sería necesario
practicar lo mojado que hace pasta blanca y mohosa
para reconocer lo que nos ampara y termina ahogándonos

y eso

que sólo quisimos hacer experimentos de navegación

                      en carabelas enclenques de papel o ejercicios de estilo / más allá

 

III

 

y en efecto: aclarece
aclaramos las preguntas o eso que da la ceguera: ¿por qué para qué
se reúnen estos humanos alrededor del espectáculo que trae lo que llaman
         brisa?

acalorados / sudorosos
vestidos con poleras de manga corta

esas poleras donde se ha estampado
de manera optimista a ese sol de arriba
esta vez: (risible)
con cierta caballera ligera y larga amarilla en el aquí abajo / esos estampados
que ayudan tanto en las crisis más profundas
frente a ciertas páginas de Benjamin (pp. 67-70)           
también una flor
un cuadro de Escher o Kandinsky —las más vendidas / y por eso mismo

o a la inversa

mira ese cielo

míralo

pero en serio

míralo:

la copia fabulosa y barata 
de la eminencia de lo que sujetamos tapándonos los ojos: a tientas 
después de una larga noche de alboroto en que desbordaron todos los ríos
esa noche (la de ayer) cuando se inauguró una exposición pictórica
y hubo -antiquísima práctica
(quizás lo más apropiado para ese museo y evento)
vastas cantidades de vino

es honroso emborracharse emborracharse hasta el hartazgo
saber que la planta es por fin en nosotros -su gran triunfo-  llegar

de la trasnoche
atareados por la demolición de toda raíz (sugeriste
que empiece por mi escuela) y aquí
o ahí -sabes muy bien lo que ha sido llegar hasta aquí

 

el cielo

 

cantidad de bolsas negras

 

no aparecen en vano las cosas: sólo desaparecen
-si place
reciclarlas:

bolsas negras que se irán amontonando

con lo vislumbrado cerrado por un ojo

 

di mis buenos deseos
desesperadamente di mis buenos deseos: que todo vaya bien cuídate
a la par que una pareja de árabes
salía de las oficinas de migración
con papeles y sellos a cuestas sin entender nada
                                               es decir

irse es un encuentro -lo que no se sabe
sabiendo que has llegado absolutamente tarde
no importa en qué idioma sea dicho:  algo que foi
por que é que não é? / ser é não ser?  por ejemplo -ya no
“ser o no ser”: to pee IS not to pee / o sea irse de cualquier manera

sin mucho combustible con esta lentitud
mientras te pedía que me esperes en la fila
los autos de una avenida que seguían pasando las bocas
que se ensuciaban en los mismos comedores lo mismo
porque hace un año era lo mismo
excepto que no leíamos a Pessoa con profundidad
no conocíamos la hora absurda detallada ni tampoco
esos días en que ambos nos regalarnos a nosotros mismos
libros que se leen a solas
                                   por lo demás
mi pelo a estas alturas ha crecido

y recuerdo con tristeza lo que tengo delante de los ojos
                                                                       nada
es tan irreal como habitar un espacio
justamente

el vazío como alguna vez ya comenté

o vazío: diría yo

desde ese brasil lejano

desde donde recogimos una foto y mirarme para decirme fue
el mundo que se concentra ahí /esa imagen del todo (aleph: diríamos)
el mundo que sabemos que no           (tokonoma: mejor)                  ¿dónde?
sería necesario (e insulso) pero ¿dónde?
                                                                                  NO

no importa

 

el lugar

 

es la mejor manifestación de nuestra fe
distancia                     no                               simplemente lecturas

 

la madre el padre los hermanos
desde entonces se escriben conocen

 

la guerra y el placer

 

tragan al enemigo en cuanto se miran en un vaso

 

y las cosas que recogen las cosas que arrojan son sus pieles

relevante eso que no dicen (que nunca dicen)
                                               el secreto
de estirar el brazo y hacer una mueca  -vaya uno a saber cómo
y aparecer

 

preparativos para la fiesta de fin de año
(primera parte)

…nuestra locuacidad es prenatal.
Raza de charlatanes, de espermatozoides verbosos…
E. M. Cioran

 

en esa acrobacia de hablar reconocemos:

la genética la llevamos en el nombre-

allí cuando decimos confiados           mucho gusto

me llamo tal cosa por ejemplo en la calle (que de hecho es callejón) / sí

 

es todo un evento además firmar en esa nota pública inscribirse
en el registro de los grandes libros / déjà vu  del amanuense pre-moderno
que escribe por y para otro con su caligrafía(en esta línea dirá alguien
que lo que importa es la lectura: cuestionable) / aun así
sobra ya puntualizar mi nacionalidad a estas alturas
y por eso toma esa tinta y has algo con mis marcas digitales
estas manos
dirígelas como gran viaje —safari en todo caso— al papel en blanco

 

resultado:
la mañana se aproxima
nada más espantoso (digo excitada / ¡oh!)

y aun así hacer de estas manos masas pulcras necesariamente
: rosearlas
                                                                                 
con insecticida para que dejen el olor de uno en lo uno
sabiendo que desde remotos tiempos son cinco los dedos ¾si no me crees
cuéntalos / y sin embargo no me pusieron este clarín en la boca
para hacer cuentas y decir te amo (Guthmann)
contar los amores bastardos: hay que señalarlos someterlos
en la necedad agresiva del cuerpo que se toca así mismo:

la más fabulosa violación (sobre uno mismo)

encarnada en eso escrito y -en imagen significativamente cliché
apareciendo arrugada  hecha un bollo en el basurero al lado de este escritorio
donde ni siquiera se ha acertado en el blanco: es lo esparcido allí en el piso
el desecho y los escombros
nunca se sabe de qué casa y pese a todo reconozco que apellido Romano

aunque recogiéndolo con pala-


“parece carnavales”

 

en este momento                   
cuál es la danza                     
componiéndonos

o sólo el presidente de la república hace de las suyas/ baila
con guirnaldas
los escalpelos de lo que fue (o es) el estado y                       
más o menos
una trompeta se escucha a la redonda reparte sus notas
al mar que fluye ruinoso hacia la plaza principal:
el momento

 

del regocijo

 

o un lenguaje tradicional: perder y acercarse a fondo

las señales recibidas de acabarse decirte
veámonos la próxima semana y juntos a coro repetir
“parece carnaval”

-vivíamos una fiesta (fue la pregunta) insuficiente
corroborando este escombro de bautizarnos tú y yo en el domingo de tentación
o en el sorteo de los globos con agua porque parece carnavales y aun así
cierta coreografía mantiene estos cuerpos hipnotizados por el frío

si es que estamos completamente mojados
préstame algo de ropa y no digas ni pizca/
los brindis

también hacen de las suyas y si todavía bailo
era precisamente para esperar este beso descarriado en el cuello contarte
que en un par de minutos traslado mi cuerpo hacia otra fiesta y prometo
secos mis huesos- hacer el esfuerzo de recordar tus cejas (asumiendo
que tengas cejas
porque cuando parece carnavales
nada de la visión es cierto)

 

las tías excéntricas del tenebrismo (siglo XVII)

 

a la situación siguiente acompaña una canción larga y melancólica
que en algún lugar de su melodía sugiere el contagio del tiempo y remite al peligro
dulce que supone la muerte:

todos están infectados

haciendo palmas

las tías

miran la comida -cuerpos generosos tiernos animales- en charolas plateadas relucientes entrar
abren los ojos las tías distienden sus vestidos han resuelto acabar con todo
en su deglución próxima y desvanecerse en los éxtasis del ágape ininterrumpido desde la víspera (los días de julio son demasiado largos y por eso albricias)

 

 hasta aquí ha sido posible resumir los hechos
ahora un par de apreciaciones:

los comensales a raudales por las puertas un bienestar ya agrio soberano cuando se pintan las bocas con coloretes imposibles y el zumbido de un insecto volando
intuyendo algo de esta desmesura esperando
aterrizar en el primer cuerpo que caiga se quede dormido tieso

 hay que hacerse al desentendido aplaudir
 no prestar atención a los baños ocupados en el incesto hace horas
ni a los objetos brillantes las pelucas a la luz de estas velas en que el sobrino brilla
desde una esquina mustia el sobrino aprende de sus mayores
se cultiva en el deseo de las carnes firmes las carnes flácidas las carnes cristianas
yendo de aquí para allá se instruye en reír con la boca abierta
llena de uvas negras masticadasdonde entiende la grandeza de lo humano

mientras tanto

alguien se detiene
piensa en el canibalismo y la hostia ¾más tarde se pone a bailar

y todo continúa: no es tarde
es posible saltar adaptarse el sobrino
dice es posible ciertamente es posible vaciar el vaso perpendicular a la mesa
y rítmicamente asistir a las tías
girar dentro de ellas conversar con ellas desaparecer con ellas acostumbradas
a recurrir a los hombres más jóvenes de esta sala esmerilada donde el mundo es el centro y no al revés y dios está (la familia se hace)

hay (quedan) prodigios:
1. el vacío
2. el silencio
3. las naturalezas muertas que viven mueren
viven mueren viven y así sucesivamente
4. la música que nadie recuerda

B Pamela Romano

 

Poeta, crítica de arte y artista audiovisual. Licenciada en Literatura por la Universidad Mayor de San Andrés. Hizo una tesis sobre la expresión neobarroca en Bolivia desde distintos soportes como la literatura, el cine y la pintura contemporáneas de su país. Ha publicado el libro “Lengua Geográfica” (Plural, 2009)  con el que obtuvo Mención de Honor en el Premio Nacional de Poesía “Yolanda Bedregal”.  Su obra poética está recogida en varias antologías latinoamericanas. Actualmente realiza estudios de cine y fotografía en Buenos Aires. Próximamente publica el libro de poemas “El silencio en la espuma blanca de cerveza”. 

 


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