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C-05

Humberto Quino Márquez: las arrugas del erotismo o algunos consejos descaminados.

 

Hacer una revista de literatura es la más alta aspiración de balbuceantes hombres y mujeres de letras, saludo la osadía. Yo quedé calvo, de tanto esparcir estas semillas escritas a fuego por el caos. Eran pasquines para leer de pie, en el bus o recostado sobre los senos de una muchacha, entonces la desesperanza era un enigma y la anarquía un sueño. No sigo, porque voy a derramar unas lagrimitas de poeta-cocodrilo

1.- Se ha dicho que el poeta es en alguna medida un profeta, ¿sus dones se extienden al cuerpo?

El poeta profeta es un ángel caído. Holderlin nos dice que el  poeta es un intermediario entre los dioses y el mundo, Rilke,  que por la boca del poeta hablan los dioses: el creador es un oráculo; Huidobro que es un “pequeño dios”.  Mas el poeta es espíritu y carne: recoge un cuerpo desgarrado (los objetos-fetiches) en un cuerpo total. La fragilidad y la exhuberancia de la carne, su radical contingencia,  penetran su espíritu y el verbo adquiere una primacía inusitada. Buscar ese instante absoluto, esa exaltación de imágenes, ritmos y pensamientos que nacen del propio ser  convertidos en palabras: el poema es un orgasmo orgiástico, donde lo indistinto adquiere su sello, su “huella” (Derrida).

2.- Ahora que el  sexo se ha vuelto más explícito y el cuerpo ya no esconde nada, ¿cree que todavía exista alguna diferencia entre pornografía y erotismo?


El hombre, la mujer, nunca estuvieron limitados al órgano del  placer  y sin embargo “este inconfesable órgano les enseña su secreto” (F. Savater). La diferencia entre pornografía y erotismo, ya fue dilucidada en ese famoso intercambio epistolar entre Miller y Lawrence Durrell. La pornografía es al erotismo, lo que el bajo sexo a un desnudo de Rubens.

3.- Además de cierta inspiración, ¿hay algo de instinto en la creación de literatura erótica?

Además de cuestionar la inspiración, habría que hacer énfasis en la transpiración. La literatura erótica surge de un instinto de muerte (¿Freud?). Es en el orgasmo donde se abisma el ser y encuentra su fusión con el otro.

4.- Se ha dicho que el erotismo pasa por el lenguaje, ¿en que medida cree usted que la escritura es por sí misma una experiencia erótica, una trasgresión en el orden de los deseos?

Si entendemos por erotismo, una supresión del límite: dos seres viviendo el esplendor de la carne con una cantata a la muerte. Habría que pensar al poema como un cuerpo resistente, una resistencia que cede ante la metáfora, “una piel de la imagen” (Lezama Lima), y al mismo tiempo corporizamos la muerte, ese caballo rojo sobre el cual cabalgamos hacia nuestra propia autodestrucción. Lo más cercano a una experiencia erótica de la escritura consiste en  tener orgasmos sin eyacular, durante horas, como en el tantra yoga, en este proceso, sientes como si levitaras: la cabeza se separa de tu cuerpo y la escritura fluye, eyaculas tinta. Entonces ya eres incapaz de descifrar lo que escribes: has penetrado en lo oscuro.

5.- Entonces, escribir poesía sería también una experiencia erótica?

En cuanto la belleza no puede ser descrita sino por “adiciones y tautologías” (Barthes), escribir poesía fundamenta la naturaleza de una voluptuosidad, en cuanto es una depuración  de lo disonante prosaico.


6.- Relacionar erotismo y religión se ha vuelto frecuente, sin embargo ¿cree que las consabidas transgresiones sexuales por parte de sacerdotes corroboran el carácter místico del erotismo?


Estoy harto de esos monstruos ensotanados que  traicionan  su “misión”, practicando la pederastia, sin el consentimiento de las víctimas. Aquí no hay mística, ni erotismo: el “sacerdote” realiza un abuso de poder, un acto criminal de lesa humanidad. Los niños o adolescentes quedan marcados para siempre, con la sensación de que el sexo es algo muy sucio, repugnante. Y el enviado de dios realiza la eucaristía con el diablo encerrado en la bragueta. Mientras  las relaciones que  mantienen monjas y curas, con la reproducción de miles de fetos muertos, desde la antigüedad, está por debajo de lo que hacían los abelitas, una secta cristiana del siglo XII, que se negaban a procrear, porque no querían  traer pecadores al mundo: la encarnación del coitus interruptus.

7.- ¿El acto sexual es tanto muerte como resurrección?

Bataille nos recuerda que la actividad sexual es al erotismo, “lo que es al pensamiento el cerebro”. En el acto sexual el ser pasa del reposo a una actividad violenta, esta continuidad revelada nos lleva a la muerte, que nos anuncia la discontinuidad fundamental de los seres humanos. El ser discontinuo no desaparece enteramente, deja un rastro: la resurrección.

8.- ¿El hedonismo actual ha hecho que el “placer erótico” sea visto de distinta forma hoy en día?

El placer erótico, desde el informe kingsey, que revela una parte del comportamiento humano considerado hasta entonces secreto y con horror, no ha variado mucho. Están además, las distintas percepciones que se tienen del hecho erótico, hasta conformar una clasificación mecánica: relaciones conyugales, masturbación, juegos sexuales, lesbianismo, homosexualidad, bestialismo etc.

9.- Hablando de erotismo ¿con que asociaría el término obsceno?

Con esta entrevista: las preguntas y las respuestas están rodeadas de un halo obsceno.

10.- Ya que usted trabaja con el lenguaje, ¿qué palabras o actitudes se reconocen como eróticas en el cotidiano paceño?

Todas esas palabrejas que nombran al falo o la vagina con eufemismos, haría falta un largo catálogo para nombrarlas y morirnos de risa. Un pensador escribía que la parte más risible del ser humano, es su órgano sexual. Las actitudes están ahí: las bellas muchachas listas para el apareamiento y el viejo voyeur que revuelve su ppellejo para  desearlas, con la baba hasta el cuello.

11.- En BALADA PARA MI CORONEL Y OTROS HUEVOS, usted advierte “agítese antes de leer” ¿Tiene eso implicaciones directas con la temática del libro o una relación factual entre el lector y la obra marcada por un primer erotismo de la palabra?

Es para darle un sabor de realidad a ese discurso fantasmal que encierra un libro de poesía, escrito por un poeta bisoño. Se podría entender, también,  como un despertar al lector soñoliento del largo  sueño  de la pesadilla onanista-monógama. Son poemas de trinchera, por eso mismo no son válidos

12.- ¿Porqué sus poemas son tan cortos?

Porque abomino de la retórica al uso y aspiro a una condensación verbal. Estoy hasta el cogote de los poetisos premiados que escriben con las patas y las poetisas tartamudas que no dicen nada.


13.- ¿Cómo entiende el erotismo desde su propia poesía?


Como una masturbación lírica con un objeto del deseo averiado: ¿la inasible belleza?

 

 

14.- Hablando de COITUS ERGO SUM existen varias menciones a la vida nocturna –tal vez paceña- y a seres marginados, ¿por qué esta preferencia al hablar de situaciones eróticas o sexuales en estos espacios?


Porque siempre imaginé a una ciudad como un inmenso burdel, un espacio en el que el interdicto y la trasgresión conviven  en armonía,  donde los únicos seres puros  son los marginados, los perdedores por vocación,  porque de ellos será el reino  de los cielos.  Y no de los miembros de la “oligarquía celestial”: los pastores, helders, ancianos, etc, que trasquilan la lana de  sus amadas ovejas, en forma de diezmos, convirtiendo a Dios en una mercancía.  A esta banda de parásitos, que vive de la ingenuidad de los pobres diablos, debería enviárselos a campos de trabajo forzado, por su alta peligrosidad.


15.- La presencia del erotismo en COITUS ERGO SUM  tiene relación con la muerte, ¿esto quiere decir que va más allá del móvil sexual?


Lo sexual  está íntimamente ligado a la animalidad y como el hombre es el único animal que tiene conciencia de la muerte, en la cópula es donde habita  esta roñosa parca, de quien decía un poeta: que nadie “se atreva a tocarle el culo a la muerte”.

16.- También existe en COITUS ERGO SUM la creación de un mundo apocalíptico, como si todo estuviera a punto de terminar, ¿Existe una libido en estas situaciones finales, de destrucción o fin de una era tal vez y la posibilidad de asistir al cambio?

Cianuro Cioran dice “yo sé que todo va a acabar mal”. La libido despierta de su ostracismo en esas situaciones límite que nos narra Boccacio, cuando la peste negra asolaba Europa, y toda ella era una fiesta de pústulas.

17.- En algunos versos pareciera haber indistinción entre hombres y mujeres, ¿Cómo funcionaría el erotismo: importa el género cuando se habla del erotismo y sus combinaciones?

El género y sus reivindicaciones, que por el otro lado también son sexuales y que admiten todas la combinaciones posibles, tienen en mí a uno de sus más fervientes  acólitos, (aunque mis ex-mujeres digan lo contrario) por el discurso contestario que manejan y porque trasgreden esa moralina burguesa tan venida amenos en estos tiempos de cambio, donde lo único que cambia es el estado económico de los mandantes (que la  pachamama me perdone).


18.- En COITUS ERGO SUM existe un poema dedicado a Arturo Borda que tiene tintes eróticos, ¿cree usted que el loco Borda influyó en otros escritores o poetas con su escritura erótico herética?

El poema a Borda fue escrito para acompañar un dibujo de Edgar Arandia. La obra de Borda es muy desigual, y si se ha constituido en una fábula prima es porque solo unos cuantos lo leyeron y aún más reducidos los que lo entendieron. Es hora de hacer una antología de EL LOCO y quitarle las numerosas excrecencias que contiene. Lo que no hay que olvidar es que Borda es el padre de la prosa decimonónica de Saenz.


19.- El empeño escatológico que demuestran algunas obras contemporáneas (la suya en alguna medida), ¿es una alegoría erótica exasperante y obscena a la forma como trabaja el artista respecto al cuerpo?


La escatología, sabemos, es el tratado de los excrementos. Mis poemas, hasta donde mi entendimiento alcanza (y no pretendo defender nada), sólo hurgan en algunas secreciones, comunes por cierto a autor y lector.

El cuerpo, sabemos, no es un templo, es un muladar y nombrar ese muladar es lo obsceno.  Plotino se avergonzaba de tener un cuerpo. ¡Ah belleza!, ¿dónde estás vieja perra, que no pueden ver tu reluciente lomo?


20.- En pleno siglo XXI, ¿Podría decirse que el cuerpo ha perdido densidad y sensibilidad hasta convertirse en un volumen lleno de incontinencias?


El cuerpo no ha perdido ni su densidad  (vemos a tantos adiposos(as) descarriados(as) cada día), ni su sensibilidad; habría que tener el valor de perderse en el exceso para anegarse en el imperio jadeante de la carne. El erotismo, desde este ángulo, sería un perpetuo salto al vacío, un espasmo que nos arroja en la demasía, en esas “pequeñas muertes” (J. Kristeva) que produce lo erótico.


Lo que se agotó –me parece- es el amor como un vehículo para la procreación y el amor como objeto de consumo ya es prostitución. ¡Benditas las musas que se venden al mejor postor, porque de ellas será el reino del remordimiento!


22.- Si tuviera que establecer una especie de santoral de lo erótico, ¿Qué autores /personajes incluiría?


Para no ser prolijo en estas cuestiones, citaría a Petronio, Casanova, Aretino, Ovidio y esa biblias intocadas por el puritanismo: el Kama sutra y el Ananga ranga, en la època clásica. Octave Mirabeau, Marcel Aymé, Raymond Queneau, Pierre Louis, Simone de Beauvoir, Henry Miller, Proust, Bukovsky, Masoch, Peyrefitte, el Marqués de Sade  y otras sabandijas contemporáneas de las cuales no quiero acordarme.


23.- Y dentro la literatura boliviana, ¿Qué autores son para usted los que más se destacan por una nueva mirada al tema de lo erótico o de los cuerpos?

En estos últimos treinta años no hay nadie que no haya metido su baza en lo erótico; sería fatigoso nombrar a todos y a todas, aunque las mujeres son las que se han llevado los claveles, pues como ya dijo nuestro Don Manchay Taboada, “ellas escriben con la vagina” (bellas damas que merecen mi más alto aprecio).


24.- En la actualidad los tabúes sexuales y el erotismo como herejía han perdido fuerza, ¿en ello ha tenido algo que ver la literatura o más bien nuestra agreste realidad cotidiana atestada de imágenes al desnudo?


En un país con una gran cantidad de analfabetos funcionales, la literatura sólo llega a la minoría de una minoría de una minoría; son los “medios”, la publicidad, y los internautas los que nos tienen ahítos de cuero.


25.- Puesto que el cine y otras artes no precisamente literarias han marcado de alguna manera su perspectiva de lo erótico ¿podría mencionar algunas que considere vitales y porqué?


Soren Kierkegaard, el caballero de la subjetividad que en el DIARIO DE UN SEDUCTOR, nos muestra las estrategias del asalto amoroso;  Bataille, ese nuevo místico que nos invita a la trasgresión ritual de las normas sociales;  esos gays iluminados como eran Barthes y Foucault y sus adherencias al corpus lengua-carne-pensamiento.


26.- Si asumimos que el erotismo es una construcción social, ¿Cuál sería el “imaginario erótico” que tenemos, reproducimos en Bolivia?


Como somos unos simios indo-occidentales de la periferie, nuestro “imaginario erótico” es una copia de los cánones de occidente.


27.- El kama sutra es  una referencia casi  inevitable a la hora de hablar de erotismo, ¿ha tenido algún tipo de relación con este libro?


Tuve un contacto precoz con este libro, a la edad de ocho años,  cuando un tío, un anarquista onanista, se olvidó en el baño un viejo ejemplar, cuyas hojas estaban dispersas y que yo confundí con un comic, porque tenía dibujos (las poses) y que diez y ocho años después,  en Lima, los encontré en el museo de los huacos eróticos pre-hispánicos, esa rica vertiente negada por los colonizados y exaltada hasta el delirio por un fundamentalismo indígena inane.


28.- Es un lugar común asociar el lenguaje a lo erótico y a la sexualidad. Pero si nos detenemos en algunos aspectos más puntuales, tales como los gestos, las posturas y los movimientos corporales ¿qué es lo que realmente sucede en el erotismo actual?

Es un misterio. Un autoanálisis del marrano común, un yupi por ejemplo,  nos daría algunas pautas. Marchamos hacia al abismo, revolcándonos en un lodo común: la promiscuidad y las malas artes. La perversión poética nos muestra una radiografía de la belleza infernal de rostros y cuerpos que la muerte reducirá a la nada.


29.- Una última curiosidad, ¿cuál es la actitud del boliviano frente al cuerpo propio y del otro? ¿Cómo ve al cuerpo y como lo traduce el arte contemporáneo?


El boliviano  odia su cuerpo, el espejo lo induce al racismo; por eso vemos a tantos indios y no tan indios, desempolvar la bandera del racismo.  Y en el arte contemporáneo, una de las expresiones de que el cuerpo ya no es bello de por sí, son los cuerpos pintados.  Y los otros se dedican a pintar indiecitos con colores encendidos, porque eso no molesta a nadie. El barroco es un berroco sin cuento, o con un cuento que empieza con el ocaso del renacimiento (a fines del siglo XVI), alcanza su esplendor en el siglo de oro español y termina en nuestros mercados.


Una última confesión /confusión: me calentaron la mollera y las mollejas, con el permiso de ustedes,  acróbatas del sexo, voy a ir a un “puticlub” (Pérez-Reverte), porque ya lo decía el gran Diego Rivera, “hacer el amor es como orinar”.

E  Humberto Quino Márquez

 

Nació en La Paz, Bolivia, el 6 de Junio de 1950. Publicó: Escritura fallida (Lima, 1976); Delirio de un fauno en la avenida Buenos Aires a las 12 & 45 (Lima, 1978); Balada para mi coronel Claribel y otros huevos (La Paz, 1979); Manual de esclavos (La Paz, 1980); Mudanza de oficio (La Paz, 1983); Fosa común (Antología de la nueva poesía boliviana, La Paz,1985); Tratado sobre la superstición de los mortales (La Paz, 1987); Crítica de la pasión pura (La Paz, 1993); Diccionario herético ( La Paz, 1993 ) y Álbum de la nueva poesía chilena (La Paz, 1994).

Director de Humus literario; Papel higiénico; Dador; El sueño de la razón; Tiro al aire; La torre de los locos. Fundador de Camarada Mauser. Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas. Colabora en diversas publicaciones de Latinoamérica y Europa.

 


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