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 Washington Benavides: Sobre la poesía de Jacobo A. Rauskin

Resumen

Comentario de Fogata y dormidero del caminante (Editorial Arandurã, 1994), en el que se destaca, entre otros aspectos, la sencillez, el humor y la modernidad de la poesía de Jacobo Rauskin.

Palabras claves: Fogata y dormidero del caminante, poesía del Paraguay, Jacobo Rauskin.

Abstract

Comment Bonfire of the wayfarer and roosting (Arandurã Publishing, 1994), which emphasizes, among other things, simplicity, humor and modern poetry of James Rauskin.

Keywords: Bonfire of the wayfarer and roosting, poetry Paraguay Jacobo Rauskin.

 

            La única forma de abrirnos paso hasta la poesía de de J. A. Rauskin es abriendo una trocha en la selva de desconocimiento u olvidos que nos separan de las letras de Paraguay. Y por eso Fogata y dormidero del caminante (Editorial Arandurã, 1994) de Rauskin, desde su título puede llevarnos a errores de apreciación sobre sus contenidos y formulaciones. Diríamos que el epíteto del gran poeta chileno Jorge Teillier es una señal acogedora:

“Sabías que las ciudades son accidentes
que no prevalecerán
frente a los árboles”.

También colabora el aviso del autor al explicarnos:

"Las hojas de éstas se ríen
abarcan aves y árboles, un caballo, nuevos barrios de Asunción, supermercado, los
últimos baldíos, cierta nostalgia, la irrealidad del tiempo y la persistencia del
amor".

            Esa enumeración, entre caótica y plena de ironía, nos pone de frente, a un poeta de nuestro tiempo. Casi exteriorista, el primer poema confirma el Aviso. Esa "Periferia" nos sirve para internarnos en los propósitos de Rauskin: sí, estamos con él cuando nos dice:

“Celebro yo de paso
el deporte del pie por excelencia
mientras confío mi canción al viento
al habitable viento de unas hojas y unas alas”.

            El poeta metafísico (con sencillez, sin empaque) que nos planteara en el Aviso que también "sus hojas" abarcaban ¨la irrealidad del tiempo¨, se confirma en "Linda vida":

“¿Estoy en paz? Conmigo mismo.
Hago tiempo, esa es mi especialidad”.

            Y con una difícil sencillez expresa como el norteamericano Williams Carlos Williams, con certeros y breves trazos (objetivos) un resumen de "Hogar". J. A. Rauskin también recurre a la prosa, no a la prosa poética, más bien al proema, creación de los poetas surrealistas, que no es, sin embargo, un híbrido. Léase, finalmente, no peinando las frases, su poema "Al día siguiente":

“La mañana y el mediodía nos encontraron lejos, tan lejos que ahora recuerdo la
lluvia como si fuera cielo cerca de las mejillas. Era un viaje ilusorio, sólo el
amor era real y, entonces, llegamos a la casa. ¿Era una casa? Yo te miraba los pies,
los pies en el barro del paraíso”.

            Pero este paraguayo, que no reniega del entorno, y que tal vez suscribiera esta reflexión de Wallace Stevens en su Adagio: "Un poeta el mundo como un hombre mira a una mujer", también se abre a las perspectivas de una textualidad contemporánea, que no desdeña nada, y que, por el contrario, suma a sus textos, lo grande y lo pequeño del mundo, su épica y su minimalidad como lo realiza en su poema "Acoples":

            ”   al
azar de las ventanas
      un café doble un cielo nublado
      una mano una rosa
      un club de fans un mito de jeans
      una carta de amor a la lectura”.

    

            Y, sin embargo, el poeta que escribe esta maravilla moderna (no posmoderna) antes , en el proema, textualizaba con todas las propiedades que la religión de la buena prosodia castellana hubiera sacralizado. Y qué decir de su "Preludio", ese poema de un supermercado llamado -significativamente- "La isla", y la relampagueante anécdota de un asalto:

“El caso fue al olvido con razón. Si ahora lo menciono, es porque mi memoria no es
tan mala y porque quiero hablar de la violencia y del olvido como preludio de un
encantamiento. No supone otra cosa salir hoy de ese supermercado y ver la luna en la
ciudad de los grillos, de los baldíos, en la simple callejería de una emoción, en
las horas de una bella esperanza”.

            Cómo no recordar ese otro magnífico poema "Un supermercado en California" del pope de la poesía beatnik, Allen Ginsberg. Y no porque tenga filiación con el mismo, sino como una firme probanza de que nuestro poeta paraguayo camina las borrosas riberas del padre río, pero también se interna en las selvas de la moquette y la sociedad de consumo, y de ella extrae, no "las brillantes pilas de latas" de Ginsberg, sino que como éste resuelve una anécdota sin prestigio "poético" con alta poesía. Uno recuperando a Walt Whitman y Federico García Lorca en esos verdaderos "cuernos de la abundancia", y J. A. Rauskin elaborando una limpia reflexión sobre "la violencia y el olvido".

Y de estas propuestas todavía nos lleva a misteriosas prosas como en "Ni por
abracadabra".
“¿A quién se invoca o evoca? ¿Hombres o dioses? ¿Míticos o folklóricos?:

"Personaje increíble. Y rico en experiencia natal: de muchas nadas madres nace nadie".

            Y así de este libro para ser leído con su "tempo", y de la otra serie que también lleva su Aviso: "la ciudad y el mundo" en un breve repertorio de rimas usuales, en notas de diverso cariz, en comentarios y tevegramas, expongo como pruebas de su capacidad y su modernidad, los poemas "La ciudad y el mundo en un breve repertorio de rimas usuales". En endecasílabos clásicos y rimas irónicas, satiriza los imperios de antes y de ahora, utilizando el ácido más feroz para una sanción política: el humor:

“Hoy pienso en un tirano que fue nuestro
casi desde su juventud. En suma,
un duradero infierno que mi pluma
gozó sin merecer. Suerte de un estro!”.

            O ésa que él llama con modestia "notas de diverso cariz" y que son poemas certeros, de envidiable exactitud como "Admirable":

“Ciclópea, también enciclopédica, esa roca de caimán, de yacaré, de cocodrilo. Toda una vida en ella, toda una vida sauria. Roca donde hay más arrastre que pata, menos pata que vientre y más glándula que lágrima. Roca donde hay menos, agua que cielo,donde hay más Nihilo que Nilo”.

Quiero cerrar esta somera recorrida por un libro para llevar en la cartera, en malos y buenos tiempo; quiero escribir dos líneas sobre el poema que cierra el libro:"Vestigios". Porque aquí la observación desencantada, es una visión adolorida, que se reviste de una objetividad estoica. Quiero decirlo francamente: veo en este texto más amor a la tierra, más amor a la patria, que mucha oda secular, que mucho himno retórico y aún de algunos poemas solidarios, que se quedaron en buenas intenciones y piedras para el infierno. Ahí va "Vestigios":

“Para mí, el desierto a la vera del camino de Cuenca Cué, tiene su mejor oasis en la
posada, fonda y recaladero que yo llamo NEXO. Así, con mayúsculas, pues lo único que
se puede leer en la borrosa y polvorienta puerta donde alguna vez se escribió el
nombre de este mesón ¿Nexo de anexo? ¿De bar y (anexo) hospedaje? Nexo de ruinas a
la vera del camino”.

Gilbert K. Chesterton, alguna vez, señaló que las muestras de las tabernas y hosterías contaban mejor que nadie la historia de Inglaterra. Valga la cita y vale el libro de J. A. Rauskin.

 

(Publicado en el Suplemento Cultural del abc color de Asunción y en Revista EXÉGESIS, núm. 26)

 

Bibliografía

Ginsberg, Allen. 2006. Aullido y otros poemas. Barcelona: Editorial Anagrama.
Rauskin, Jacobo. 1994. Fogata y dormidero del caminante. Asunción: Editorial Arandurã.
Stevens, Wallace. 1987. Adagia. Barcelona: Península Ediciones.

 

02  Washington Benavides

 

Poeta uruguayo, autor de Las milongas y otras canciones


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